26 feb. 2010

La Chicuelina es una peña “ejemplar”

La Chicuelina es una peña “ejemplar”. No lo dice una voz cualquiera, sino la de la Federación Taurina de España, que el domingo entregó a manos de su presidente el galardón que la acredita como tal. Ante tal reconocimiento Levante de Castelló contactó con la peña para hablar del premio… pero sobre todo, de toros.
En la sede de la peña espera Francisco Sol, uno de los miembros más veteranos e ilustres de la agrupación fundada de forma oficial en 1975 y que preside en la actualidad Salvador Guinot y que el domingo recogió en Madrid el premio de la Federación Taurina de España.

Las virtudes de esta peña no hay que buscarla en flores de un solo día, sino en una trayectoria marcada por los reconocimientos a toreros de la talla de El Soro, Finito de Córdoba, Rafi Camino, El Juli, Matías Tejela, Joselito… que han venido a Onda a recoger el premio; y en los últimos años, por los homenajes a entidades que colaboran con el mundo taurino, como el Corte Inglés, y las charlas taurinas de los expertos que también han pasado por el local de la calle Pintor Oliet. Incluso el Rey Juan Carlos I es socio honorífico de la peña.
Pero al igual que la peña promociona el principal sector de Onda al premiar con cuadros elaborados por ceramistas locales, La Chicuelina tampoco se olvida nombrar a los toreros locales, como Paco Ramos y Vicente Prades, y el novillero Guerrita. “No tienen malas maneras, pero mal lo tienen, pero para triunfar tienen que torear, y ahora con la crisis pues todavía está más difícil”, lamenta Sol.
Siguiendo con temas locales, “claro que nos gustaría tener una plaza de toros completa”, pero “hay que ser realistas”, añade este aficionado, y es que “cuando se montó una corrida de toros y empezó a llover en la plaza nos quedamos 23”, recuerda.
Y es que en Onda hay mucha afición al toro, pero al de calle. “Me gustan los ‘bous al carrer’, de hecho nosotros una vez compramos uno para la Fira d’Onda, pero creo que el toro, en la plaza, hace cosas que no se ven en ningún otro sitio”, explica. Para los recortadores sólo tiene elogios: “son valientes, ya sea en arena o en asfalto, y encima sin cobrar un euro en la mayoría de las ocasiones, jugándose la vida”.
Sin embargo, todo este amor que se le profesa al toro no se traduce en odio hacia los que no les gusta, o incluso a los que lo quieren prohibir. “Tienen derecho a reclamar, en algunos momentos reconozco que la fiesta es cruel, pero se han conseguido bastantes avances para evitar el sufrimiento”. Sin embargo, “no hay que perder la esencia, la lucha entre el toro y el torero, porque entonces se perdería todo”. Los toros de lidia “nacen para esto, mantenerlos en la finca cuesta mucho, y si sólo sirvieran para carne no saldrían rentables y desaparecerían”, estima.
Pero a parte de las corridas, ¿es difícil mantener la peña con 40 socios y programando actos? “Es complicado”, contesta Sol a la pregunta. “Lo ideal sería que fuésemos 60, pero podemos sobrevivir gracias a las ayudas que nos da la diputación, la Caixa Rural y el ayuntamiento, que se porta muy bien con nosotros”, agradece el integrante de una peña ejemplar.