4 mar. 2011

«No hay que pedir ni permiso ni perdón por ser aficionado a los toros»

«Sin permiso y sin perdón», ese es el eslogan que la exministra de Cultura, Carmen Calvo, se aplica como aficionada al mundo del toro según expresó ayer en Ciudad Rodrigo.
Calvo, que pronunció el tradicional pregón de precarnaval para el Bolsín Taurino de Ciudad Rodrigo, justificó su frase añadiendo que «yo no tengo que pedir permiso porque me gusten los toros, porque me siento cómoda en esas raíces como española y andaluza que soy; y tampoco pienso pedir perdón por algo que forma parte de un espectáculo en el que se mueven millones y millones de compatriota míos».
En estos momentos, la ex ministra, es una de las caras más conocidas de la Asociación Taurina Parlamentaria de la que forman parte políticos en activo y otros que ya dejaron sus cargos, pero sobre todo, políticos de cualquier condición ideológica a los que les une su afición por el toro. En este sentido señala que «somos un grupo de políticos que estamos por encima de creencias, pensamos que el mundo del toreo forma parte del país y estamos dispuestos a defenderlo».
A pesar de toda la argumentación taurina sobre la cual giró el pregón de Carmen Calvo, antes de pronunciar su discurso matizó que no la gusta que se hable de defensa del mundo del toro pues su opinión es que «no nos tenemos que defender de nada». Y va más allá al aseverar que «me gusta llamarlo toreo, hay que torear también con las palabras y hay que torear en muchos sitios, haciéndoles ver a los demás, muchas de las cosas que otros no ven».
Carmen Calvo está convencida de que «la fiesta tiene futuro» y así se lo hizo saber al Rey cuando le preguntó por esta cuestión pero contestándole que acababa de llegar de China y en este país estaban dando dos corridas de toros a la semana. Pero lo que sin duda es para Carmen Calvo «una verdad incontestable», es que la fiesta de los toros «encierra una manera de entender la vida y la muerte».